Teníamos claro que no podíamos dejar de visitar el Cañón del Colca, y lo recomendamos como uno de los imprescindibles en cualquier viaje a Perú.

Tras pasar unos días en la ciudad blanca de Arequipa, nos levantamos tempranito para ir hasta el Terminal Terrestre. Tened en cuenta que en Arequipa hay dos terminales de bus. Por suerte por si os equivocáis, están una al lado de la otra…

Tras pasearnos por varios mostradores de empresas de transporte y recibir la respuesta “todo a full”, encontramos ticket en  “Transportes Reyna”. Al ser feriado el precio subía un poco pero el precio seguía siendo muy asequible. Resultó que los únicos turistas del bus eran una pareja de belgas y Motxilatravel. El trayecto hasta Cabanaconde venía a ser de 6 horas en total, con una parada de 15-20 minutos en Chivay. Ahí venía lo complicado. No queríamos ir con las mochilas grandes hasta Cabanaconde para pasar solamente 2 noches, por lo que desde nuestro alojamiento de Arequipa habían hablado con un hostal de Chivay para que pudiéramos dejarlas allí y recogerlas a nuestra vuelta. ¿El problema? que no teníamos muy claro si nos iba a dar tiempo a bajar del bus, encontrar el hostal y volver en 15 minutos, teniendo en cuenta que sólo llevábamos la dirección escrita en un papel. Bien, planificamos.

OPCIÓN A : hablamos con el chofer, le contamos nuestro plan (a ver si cuela) y nos espera 5-10 minutillos. No cuela: nos dice que si tardamos más no nos puede esperar.

OPCIÓN B: una va a bajar del bus con las dos motxilas, va a correr hasta el hostal y volver. La otra se queda en el bus para intentar que espere un poquito. En caso de que no lo haga, no habrá otra opción que hacer escala en Chivay y cambiar de planes…

Antes de que pare el bus en la estación de Chivay ya estamos con las motxilas en la puerta. La callejera viajera salta del bus y desaparece corriendo por la terminal. Yo bajo junto con la pareja de belgas. Pasan 5 min, 10 min, 14 min… y la callejera viajera no viene. El chófer arranca, “por favor espera un poco”, se ríe y hace gestos de no poder esperar mucho más. Tengo un pie en tierra firme y el otro en el primer escalón del bus, como queriendo sujetarlo. 16 minutos y aparece la cabecita de la mochilera por la terminal, haciendo gestos de que va a pasar por el WC. El chofer empieza a dar acelerones y a tocar la bocina… que por cierto se debe de oír desde el baño…pero se ríe… Esto es buena señal… 19 minutos y entramos en el bus. ¡OBJETIVO CONSEGUIDO!

Seguimos traqueteando por la sinuosa carretera. Un inciso: leí en internet varios comentarios sobre que el trayecto era horrible, mareos incluidos, carretera pésima con curvas de espanto… Pues bien, nada que temer. La carretera está asfaltada (excepto en algún tramo que no, en otro post os lo cuento) y sí, hay curvas, pero el bus va despacito (por eso tarda 6 horas en llegar), y desde luego que un OLÉ para nuestro chofer. Nada de conducción temeraria tan habitual en alguna que otra experiencia que tuvimos en el país. Así que id tranquil@s. 

Disfrutad de las impresionantes vistas que os ofrece el valle del Colca. No tienen desperdicio… tenéis tiempo de sobra, así que acompañadlo con un buen mate de coca (recomendamos llevarlo siempre en un termo o incluso en una botella de agua).

Cabanaconde nos espera…

Lee también “ANDANZAS POR EL CAÑON DEL COLCA II”

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Fotografía: http://www.peru.com

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