Antes, durante y después de nuestra reciente visita a Costa Rica, desde www.motxilatravel.com nos hemos interesado por la situación del cocodrilo en el país centroamericano y el peligro que constituye actualmente para el ser humano. ¿Se ha acentuado la agresividad del animal hacia las personas? ¿Han aumentado considerablemente los casos de ataques perpetrados por este animal? ¿Hasta qué punto el cocodrilo supone un peligro real para los visitantes y locales?

Las noticias de ataques de cocodrilos en Costa Rica, desafortunadamente, vienen siendo cada vez más “habituales” o, tal vez sería más correcto decir “menos infrecuentes”. Por todos es conocido el caso del nicaragüense que ebrio, bajó al río Tárcoles y fue, literalemente devorado, o el del surfista estadounidense que perdió parte de su pierna en el estero de la playa de Tamarindo, este julio pasado. Entre otros, hayan resultado fatales o no.

¿Qué está ocurriendo en Costa Rica con los cocodrilos? ¿Se han vuelto más agresivos? ¿Hay  realmente una sobrepoblación? 

Son muchos los que se plantean estas preguntas. Si hacemos un brevísimo recorrido histórico sobre el Codrodylus acutus o cocodrilo americano, vemos que debido a su caza excesiva llegó a estar en peligro de extinción en Costa Rica, hasta que allá por 1960 se la consideró especie protegida y se aprobó una nueva legislación que castigaba (y castiga) su muerte. A partir de entonces comienza la recuperación de la especie, hasta que llegamos a la fecha actual, en la que no hay datos ni estudios suficientes que aclaren la duda:                    ¿ recuperación o sobrepoblación?

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Hemos encontrado un debate (ver vídeo) muy interesante sobre el tema, que nos ha ayudado a despejar muchas dudas y nos ha permitido hacer una valoración propia sobre la situación.

En cuanto a la agresividad del cocodrilo costarricense, hay quien opina que ha aumentado con respecto al ser humano. Existen varias prácticas que pueden estar influyendo en ello:

1- Invasión de territorio: el ser humano ocupa cada vez más espacio físico, por lo que el cocodrilo ve reducido el suyo. Esto mismo provoca cada vez más encuentros fortuitos que pueden saldarse con un ataque por parte del animal.

2- Alimentación directa: los pescadores limpian el pescado recogido en los esteros y orillas de la costa, deshaciéndose de los despojos cerca de asentamientos humanos, lo que atrae a los cocodrilos que necesitan alimentarse. O bien, algunos guías turísticos alimentan directamente a estos depredadores para disfrute de los turistas. Con lo cual, el cocodrilo pierde temor al ser humano, el contacto es cada vez más cercano y lo asocia con comida. Por lo tanto, si se acerca a una persona y no le ofrece comida, puede que ella se convierta en su menú principal.

3- Desconocimiento o irresponsabilidad: en el caso de los turistas, desconocimiento de la existencia de los cocodrilos o de los lugares donde su presencia es frecuente (Léase post).. En el caso de los locales, irresponsabilidad porque a pesar de ser conocedores, se adentran en dichos lugares en ocasiones, irresponsablemente, o en otras, irremediablemente (tal vez vivan al lado de un río concreto, etc.).

4- Ocultación deliberada de información: de señales de advertencia de peligro por cocodrilos, por ejemplo. Según el gobierno costarricense, es frecuente que desaparezcan de las playas y ríos las indicaciones de advertencia de la presencia de estos animales. ¿Miedo a que haya un descenso del turismo, por parte de las empresas turísticas o de los propios locales? Lo cierto es que no hemos visto ninguno de esos carteles de advertencia, ni tan siquiera en el río Tárcoles, donde  cocodrilos… hemos visto unos cuantos…

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Cocodrilos en el río Tárcoles. Fotografía: www.motxilatravel.com

Tras exponer la información de la forma más objetiva posible, desde Motxilatravel quisiéramos dar nuestra opinión al respecto, aún a sabiendas que es un tema delicado y aún más en el siglo XXI. Lejos de querer ofender a nadie, quisiéramos dar una visión algo más ecléctica de esta problemática, sin reducirla a buscar culpables…

Con respecto a la sobrepoblación del cocodrilo en Costa Rica y para sembrar la tranquilidad entre los futuros viajeros a Costa Rica, hemos de decir que no hemos visto un solo cocodrilo en una playa o un estero, por lo tanto, que no cunda el pánico. Únicamente los hemos visto en el Tárcoles y unos pequeños caimanes en Tortuguero.

Siendo Costa Rica un país que cuida y respeta la flora y la fauna silvestre como muchos otros envidiarían, creemos que el trabajo realizado en la conservación y recuperación del Cocrodylus acutus ha sido inmejorable. La población va aumentando, la caza ilegal disminuyendo y las campañas de divulgación en cuanto a concienciación y educación sobre la vida silvestre van surtiendo su efecto. Pero los ataques aumentan. ¿Es responsabilidad del ser humano no entrometerse en territorio salvaje? Hasta cierto punto, sí. Es lógico ser prudente y no meterse en un río en el que sabemos que hay cocodrilos, y en ocasiones la lógica humana se nos escapa hasta a nosotros mismos cuando vemos a un tipo con cámara fotográfica en mano bajando hasta la orilla del río Tárcoles para sacar una instantánea que a punto estuvo de costarle la vida, o al menos un buen susto. Irresponsabilidad humana, sin lugar a dudas. ¿Qué es lo que pasa en ese río, que más bien parece un zoológico? Qué esperan los cocodrilos? Comida. ¿De quién? De los turistas que la echan desde lo alto del puente, o de algunos guías que se acercan hasta la orilla a hacer una demostración de lo valientes que son alimentándolos con su propia mano, para que los turistas contemplen la estampa boquiabiertos y sigan pagando por el paseo en bote con animación incluida. Es asombroso que en situaciones provocadas como éstas, no ocurran más desgracias. Alimentar a los cocodrilos en Costa Rica está prohibido, por lo que si os ofrecen un tour “Cocrodyle”, deberíais saberlo. Es una pena que el Gobierno costarricense, aún sabiéndolo, no se acerque a controlar un poco más el asunto…

Aun así, se ha dado algún ataque a niños cerca de las viviendas, o en zonas muy frecuentadas por las personas. El costarricense, también tiene que realizar actividades como pescar,  trabajar, vivir y disfrutar de su entorno con tranquilidad. El animal salvaje, salvaje es, y tiene que alimentarse, pero debe de haber algún modo de establecer cierto control de la situación que según el gobierno, existe. Pero la realidad es otra. Lejos de lo que cuenta el Ministro, en toda nuestra estancia en Costa Rica, no hemos visto una sola señalización de advertencia de la presencia de cocodrilos, ni en el Pacífico, ni en el Caribe, ni en Tortuguero.  Dice el gobierno que cuenta con una comisión para establecer protocolos de actuación, pero resulta que hace dos años que dicha comisión no se reúne, y el ministro ni lo sabe.

Probablemente la situación podría mejorar si se planteasen una serie de medidas efectivas para hacer que la legislación se cumpla, y por consiguiente intentar lograr que los hábitos de estos reptiles cambien lo menos posible, disminuyendo la interacción con los seres humanos, que va estrechándose con las prácticas antes mencionadas. El cocodrilo ya no nos rehúye, sino que se nos acerca, cada vez más.

Con todo esto, abrimos el debate a toda persona que quiera participar. Quisièramos ahondar un poco más en esta problemática que se da no solo en CR, sino a nivel mundial, para lo cual necesitamos saber qué es lo que piensas.

¿Y tú, qué opinas?

Enlaces de interés:

El animal que más personas mata por año: ¿será el cocodrilo?

Artículo de investigación  sobre el Cocrodylus acutus, Costa Rica.

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